SAN FRANCISCO DE MACORÍS/José Valdez., Parecería que en este pueblo el calendario no se
mide por meses ni por cosechas de cacao, sino por la cantidad de paros que se
nos vienen encima. Cuando no es Juana, es la hermana o la ADP. La provincia
Duarte y, muy especialmente nuestro querido pueblo se preparan para enfrentar
un maratón de huelgas que dejaría tullida en silla de rueda a cualquier
economía: 48 horas el 19 y 20 de
octubre, y por si nos quedaban ganas de trabajar para jocear los chelitos
para la pinta de navidad otras 48 horas
el 3 y 4 de noviembre de ñapa.
Cuatro días
a puertas cerradas en menos de tres semanas. Ante semejante bombardeo de
convocatorias, salta la duda obligada: ¿está San Francisco mental y
económicamente preparado para este calvario, o es que aquí nos alimentamos del
aire y pagamos las facturas con aplausos o quejas contra el actual gobierno?
Entre la quiebra y la locura
colectiva
Decir que el
comercio local resistirá cuatro días de parálisis casi consecutiva es, en el
mejor de los casos, un chiste de mal gusto que a cualquira le dan una pecosa. ¿Un
día de huelga general en San Francisco de Macorís no es una queja al gobierno y
sus funcionarios es una estocada directa al del colmado, al chiripero que vive
del día a día, al motoconcho que no llena el tanque de gasolina ni lleva el
plato de comía a su casa si no rueda es tambien al empresario que tiene la
nómina al cuello con el doble sueldo de navidad y que se ta preguntando que de
dónde van a sacar para pagar bancos, impuestos y salarios con 4 dias en plena
navidad
Pero si el
golpe al bolsillo es devastador, el daño a la cabeza no se queda atrás. Vivir
en un zozobra constante, adivinando si mañana se podrá salir a la calle o si
habrá que esquivar gomas encendidas y quemar el colchón de los nervios, tiene a
esta población al borde del colapso nervioso. Las escuelas cierran, las
consultas médicas se cancelan y la paz social se vuelve un lujo importado.
Francamente a nuestro entender este pueblo está agotado todos los años para
esta fecha el mismo can.
Análisis histórico de La "temporada alta" del paro desde
el año 2000 hasta la fecha2026)
Para nadie
que conozca su historia es un secreto los meses de octubre y noviembre son la
"temporada alta" de la protesta en el Cibao sobre todo en SFM . Al
repasar el historial de las últimas dos décadas, queda claro que este
comportamiento de las organizaciones populares responde a un libreto al parecer
bien ensayado.
1. La era de las huelgas a
puño cerrado (2000–2019)
- 2003
y 2004:
Durante la crisis económica nacional, octubre y noviembre se convirtieron
en el terreno favorito del FALPO y la Coordinadora de Organizaciones
Populares para paralizar el municipio a fuerza de paros regionales.
- 2010
y 2014: En
noviembre de esos años, las paralizaciones de 48 horas se convirtieron en
la única moneda de cambio para exigir desde el hospital regional hasta el
asfaltado de sectores. En 2010 la huelga aflojó al segundo día gracias a
que la Iglesia y los comerciantes tuvieron que meterse de bomberos a
apagar el fuego.
- 2017
y 2018: En
pleno octubre, el FALPO y la Coalición volvieron a apretar la tuerca con
paros violentos exigiendo justicia por dirigentes caídos y obras viales
que siempre terminaban en promesas de papel.
2. El espejismo de los
acuerdos (2020–2025)
- 2020
(Noviembre): Se
demostró que cuando hay voluntad, el paro se evita. El llamado a huelga se
desarmó un día antes tras una firma de acuerdos a la carrera con Obras
Públicas y la Gobernación.
- 2023
(Octubre y Noviembre): La ADP tomó la batuta con paros docentes en
cadena, impulsados por las intoxicaciones por fumigación en parcelas
colindantes a las escuelas. Aulas vacías y padres desesperados.
- 2025
(Octubre): El
FALPO amenazó con paralizar todo por 48 horas, pero la protesta fue
levantada días antes tras el montaje de las famosas "mesas de
diálogo" con el Gobierno central. Acuerdos van, promesas vienen... y
el pueblo esperando.
El detonante
de este 2026 será realmente una lucha social o un pleito de egos entre rivales
Llegamos al
presente año con el mismo libreto, pero corregido, aumentado y con una buena
dosis de drama. La ratificación del paro de este 19 y 20 de octubre por
el Colectivo de Organizaciones Populares, sumada a la huelga del 3 y 4 de
noviembre convocada por el FALPO y las Juntas de Vecinos, deja al desnudo
algo mucho más feo que el simple incumplimiento de las mesas de diálogo. A
estas alturas del juego es un secreto a voces que esto ya dejó de ser una
presión al Gobierno para convertirse en una vergonzosa guerra de egos entre
ellos mismos. El Colectivo y el FALPO han entrado en una encarnizada
competencia de rivales, midiéndose el pulso para ver cuál grupo "aprieta
más duro" y cuál logra paralizar mejor el pueblo. Al final, el abandono
oficial y el reclamo justo por el asfaltado de los 14 sectores o la carretera
Naranjo Dulce–Boba terminan siendo la excusa perfecta para enmascarar un lío
interno donde la gente de trabajo es la única que paga los platos rotos.
¿Solución o suicidio
colectivo?
Nadie niega
que San Francisco de Macorís necesita calles asfálticas, mejores servicios y
obras de envergadura. Las demandas son justas y el abandono oficial exaspera a
cualquiera. Sin embargo, ahorcar la economía local con cuatro días de
paralización en menos de tres semanas es dispararnos en nuestro propio pie.
